El sentido creativo del blog no es más que la investigación de los hechos más relevantes de la actualidad con polémica para que aprendan los alumnos de la ESO.
Una reserva natural en una orilla, el infierno de la contaminación en la otra
Los trabajos de limpieza ya han retirado el 20% de los 1,2 millones de toneladas de lodos tóxicos plagados de mercurio y DDT vertidos impunemente durante un siglo por la fábrica de Ercros en el pantano de Flix
Vista aérea de los trabajos de descontaminación frente a la fábrica de Ercros / Acuamed
Como el río Bravo, que separa los mundos radicalmente distintos de México y EEUU, el río Ebro a su paso por Flix (Tarragona) es uno de los tramos fluviales más extremos del planeta. En una orilla, los aguiluchos laguneros y las nutrias disfrutan de los carrizales de la Reserva Natural de Sebes, uno de los mejores lugares de descanso para las aves migratorias en Cataluña. En la otra orilla, a menos de 300 metros, cuatro operarios succionan con una aspiradora gigante el lugar más contaminado de España: 1,2 millones de toneladas de lodos tóxicos plagados de metales pesados como el mercurio, peligrosos pesticidas como el DDT y elementos radiactivos. Es el pantano de Flix, una bomba ecológica fruto de un siglo de vertidos incontrolados al río Ebro por parte del gigante químico Ercros.
La ingeniera agrónoma Azahara Peralta recorre con casco y máscara de gas una nave en el interior de las instalaciones de Ercros en Flix. El edificio, con una atmósfera irrespirable, está repleto de lodos tóxicos, extraídos del fondo del Ebro para ser procesados y transportados a un vertedero impermeable en un monte del municipio. Para evitar fugas en el embalse, la sociedad pública Acuamed, responsable de las obras de descontaminación, ha levantado en medio del río un muro de acero de 1,3 kilómetros de longitud, para aislar los lodos tóxicos contra otro muro de hormigón construido en la orilla pegada a la fábrica.
Si hay un escape, “se podría llegar a contaminar el agua de un millón de habitantes”, admite Peralta, directora del descomunal proyecto. En marzo, el ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, proclamó que la limpieza era “prioritaria” y admitió el deterioro de la calidad del agua, que además de proporcionar agua para beber a municipios como Tarragona sirve para regar más de 50.000 hectáreas de campos y para nutrir al Delta del Ebro, un humedal que da cobijo a 360 especies de aves.
A cámara lenta
En un viaje de prensa organizado y pagado por Acuamed, Peralta informa de que las obras de descontaminación, iniciadas en marzo, ya han retirado el 20% de los lodos tóxicos. En Flix, cuentan sus colaboradores, corre el rumor de que en el fondo de esa sopa venenosa se encuentra una tanqueta de la Guerra Civil, caída al río durante la Batalla del Ebro. Los trabajadores bromean con quién será el que encuentre este peculiar premio a su trabajo. Encaramados a una draga, la aspiradora con un brazo de 14 metros situada en medio del río, los operarios chupan a cámara lenta los lodos del fondo del Ebro, frente a la fábrica de Ercros.
Vertedero en Flix en el que se guardarán los lodos tóxicos de Ercros / Acuamed
Los obreros trabajan sin prisas, para no remover los sedimentos venenosos del embalse, pero contra el reloj. La limpieza tendría que estar terminada en diciembre de 2015 para evitar poner en juego las ayudas concedidas por la UE, 117 millones de euros. Los trabajadores extraen unas 2.000 toneladas de lodos cada día. Si presentan niveles altos de contaminantes, se procesan en el interior de la propia planta de Ercros antes de llevarlos en camión al vertedero. Si los niveles de sustancias tóxicas no son excesivos, se transportan directamente al depósito. “Llegaremos a tiempo”, asegura Peralta.
“Con dragados potentes lo podríamos hacer en tres meses, pero lo vamos a hacer en dos años” para evitar remover los sedimentos y minimizar las posibilidades de que los contaminantes escapen por el Ebro, explica el geólogo Jordi Casadó, de la compañía de ingeniería Eptisa, que colabora en la supervisión de la obra. Además del reloj, losliquidadores de Flix se enfrentan a otro obstáculo. La química Ercros —sin un núcleo estable de accionistas y presidida por Antonio Zabalza, director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno de Felipe González— sigue en la orilla del río produciendo cloro, sosa cáustica, lejía y fosfato dicálcico, utilizado en la fabricación de piensos para la alimentación animal. Pese a su responsabilidad histórica, la empresa ni siquiera reduce su ritmo de producción para facilitar los trabajos de descontaminación. Los camiones del grupo FCC, encargado de la ejecución de la limpieza del Ebro, trabajan de noche para no interferir en la descarga del tren diario de sal que llega a la planta industrial de Ercros para servir de ingrediente en el proceso de producción del cloro.
Impunidad
Ercros no ha pagado ni un euro por envenenar el Ebro desde su fundación con capital alemán en 1897, porque durante la mayor parte del tiempo transcurrido no existía una ley que prohibiera verter productos tóxicos directamente al río. Sin embargo, los ciudadanos pondrán 165 millones de euros para descontaminar el embalse, a través de la Unión Europea (70%) y del Gobierno español (30%). En 2006, Ercros sí fue condenada a pagar 10 millones de euros por contaminar el río entre 1988 y 1993, cuando ya existía legislación ambiental. Sin embargo, la compañía recurrió la sentencia.
Cuando termine la limpieza del río, quedará otra bomba ecológica: el suelo bajo la fábrica de Ercros
Un experto que ha trabajado en el pasado en el embalse de Flix, y que ahora prefiere permanecer en el anonimato, aplaude el proyecto de descontaminación de Acuamed, pero con alguna reserva. “El riesgo de contaminación en los pueblos aguas abajo es insignificante. Sin embargo, no es tan insignificante el riesgo de las emisiones a la atmósfera por el tratamiento térmico que se hace de los residuos en la propia planta de Flix. Podría producirse una contaminación local en el aire y creo que sus medidas de seguimiento de las emisiones son insuficientes”, opina.
En los buzones de Flix se confirma la huella dejada por los alemanes que fundaron la fábrica en 1897. Hay apellidos como Müller, Schmidt, Schreiber, Wailke, Lattman y Zenke. Durante más de un siglo, el pueblo ha dependido de la planta industrial. “La Fábrica ha tenido durante muchos años una actitud protectora y benefactora hacia el pueblo de Flix con la introducción de innovaciones como la electricidad, el teléfono, el agua potable, la construcción de escuelas de educación primaria”, presumía Ercros en un libro editado con motivo de su centenario. En Flix, el agua es gratis. “Hay gente que tiene piscina sin depuradora y cambia el agua cada semana”, explican en el pueblo.
Cuando el río esté restaurado, seguirá quedando otra bomba ecológica oculta. Bajo la propia fábrica de Ercros, en tierra, también se esconden metales pesados, pesticidas y elementos radiactivos. Por eso, opina un técnico, aunque apenas queden 150 trabajadores de los más de 700 que llegó a tener hace dos décadas, la planta industrial nunca cerrará. “Si Ercros cerrara, tendría que desmantelar la fábrica y descontaminar el suelo. Y eso supone muchísimo dinero. La mantendrán abierta aunque sea con cuatro tipos barriendo”.
"Los niveles de contaminantes que tiene el río Ebro en el tramo que va del embalse de Flixhasta el delta no son admisibles". Quien lanza la advertencia no es ningún grupo ecologista, quien lo hace es Joan O. Grimalt, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), al frente del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea). Tras leer el último informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) acerca de la contaminación de origen industrial, Grimalt alerta de que el río y especialmente el delta del Ebro "no pueden estar bajo la amenaza de contaminantes".
Los niveles de mercurio detectados en las carpas analizadas en Ascó y Móra d'Ebre (Ribera d'Ebre), aguas abajo del pantano de Flix, superan los 0,5 mg/kg, unos valores superiores al límite máximo que establece la legislación de la UE para el consumo humano en peces de agua dulce, según fuentes del CSIC. En el último informe de la red de control de sustancias peligrosas de la CHE, del 2011, estos niveles de contaminación sólo se encuentran en el tramo catalán.
El jefe del área de calidad de las aguas de la Confederación Hidrográfica, Javier San Román, admite que se trata de niveles que en el tramo catalán, donde se han detectado las concentraciones más altas de toda la cuenca, superan los límites que marca la legislación europea, "muy estricta", sobre calidad ambiental. Otra sustancia altamente contaminante, el hexaclorobenceno, también supera en el Ebro catalán, aguas abajo de Flix, en Ascó y Móra d'Ebre, los límites legales. "El estado químico en este tramo es malo, pero estas sustancias tóxicas no se detectan en el agua, sólo las acumulan los peces. La calidad del agua potable es buena", asegura San Román.
Los técnicos de la CHE han comparado la evolución de algunas de las sustancias tóxicas durante los últimos 10 años, pero los valores de contaminación se mantienen estables. "Hay una contaminación de fondo que persiste, pero el estado ecológico del río Ebro es moderadamente bueno, también en el tramo catalán", constata San Román. De las más de 7.300 analíticas realizadas en toda la cuenca, en un 17% se detectó alguna sustancia peligrosa de origen industrial.
La extracción de los 700.000 m<MD+>3 de lodos contaminados acumulados durante más de cien años en el pantano de Flix, junto a la factoría química de Ercros, "mejorará el grado de contaminación río abajo porque sacará el foco principal", destaca Grimalt.
El investigador del CSIC advierte, no obstante, que para verificar en qué forma mejora el estado de salud del río se debería estudiar todo el proceso de extracción, demanda de la comunidad científica que hasta ahora no ha sido atendida.
Miles de toneladas de metales pesados, organoclorados y elementos radiactivos en el Ebro
Más de 700.000 metros cúbicos de residuos tóxicos vertidos al río Ebro por Erkimia, del grupo Ercros, están acumulados en el lecho del embalse que hay frente a la población tarraconense de Flix. Durante décadas, la empresa ha vertido todo tipo de contaminantes, pero la extracción de estos los lodos contaminados, que no concluirá hasta 2010, será costeada por el erario público.
Elisenda Flores, Ecologistes en Acció de Catalunya
A finales del siglo XIX se constituye la empresa Electroquímica Flix, con una actividad industrial basada en la obtención de sal, amoníaco y carbonato cálcico, a la que luego irá incorporando la fabricación de otros productos, como sosa y ácido acético y derivados. Es de destacar que en 1945 inicia la fabricación de DDT, siendo pionera en el Estado español. En 1949 se construye la presa hidroeléctrica de Flix y se inaugura una planta de electrolisis con células que utilizan cátodos de mercurio. Entre los 1970 y 72 se empiezan a cerrar líneas de producción como la del DDT, la de cianuro sódico, sulfato sódico y sales de bario. Por último, en 1973 se inicia la producción de fosfato bicálcico.
En 1987, el grupo kuwaití KIO se hace con el control de Sociedad Anónima Cros y constituye la empresa Ercros. En 1990, la fábrica de Flix pasa a pertenecer a Erkimia, empresa del grupo Ercros. Seis años más tarde se produce una grave avería en la planta de cloroformo, que emite una nube tóxica de seis toneladas de cloro.
La producción de sosa que se realiza en esta empresa es por electrolisis, un proceso que utiliza mercurio y genera cloro. La tecnología utilizada en la fábrica de Flix, la de célula de mercurio, es la más contaminante [1] pero tiene la ventaja de utilizar como fuente de sal la procedente de los residuos salinos de las cuencas mineras de Cardona, Súria y Sallent, un material que crea problemas en la cuenca del Llobregat.
El fosfato bicálcico que también produce la planta de Erkimia es un producto empleado en la alimentación animal. Se obtiene a partir de la fosforita y el ácido clorhídrico. La fosforita que llega a Flix viene del Bukra (antiguo Sahara español), y es un material que contiene asociados fluoruros, con el consiguiente riesgo de emisión de ácido fluorhídrico, cadmio –uno de los metales que se ha detectado en los residuos del río– y diversos radionucleidos, como el uranio-238 y el torio-230 [2]. Los fosfatos de Marruecos que procesa Ercros en Flix contienen hasta 185 ppm de Uranio-238 mientras que los de Rusia, por ejemplo, solo contienen 11 ppm.
Se destapa la contaminación
A principio de los 90, el Departament de Medi Ambient de la Generalitat de Catalunya encargó al CSIC un informe sobre los contaminantes en los sistemas acuáticos continentales de Cataluña. En este marco se abordó el estudio de los sedimentos acumulados en el embalse de Flix, en el río Ebro, procedentes del complejo químico.
En este estudio se pone de manifiesto la enorme presencia de mercurio y otros metales pesados en el sedimento del embalse de Flix, de una magnitud mucho mayor de lo previsto inicialmente. Las concentraciones de compuestos organoclorados de los sedimentos son muy elevadas –hexaclorobenzeno, pentaclorobenzeno, DDT, policlorobifenilos y policloroestirenos–, así como las de cromo, níquel, zinc y cadmio, del orden de las 10-70 toneladas en el caso de los metales más abundantes y entre 1 y 10 t entre los compuestos organoclorados mayoritarios. En total, unos 700.000 m3 de lodos contaminados en el lecho del embalse del río Ebro situado junto a Flix.
Es de destacar, también, la presencia de todos los contaminantes descritos entre Flix y la desembocadura del Ebro. Para completar el panorama, también se detecta cobalto-60 como resultado de los vertidos de la central nuclear de Ascó.
Los escandalosos resultados de este estudio permanecieron en manos de la Administración hasta que una filtración a la prensa los dio a conocer a la opinión pública. Pero cabe recordar que ya en 2001 se detectó mercurio en el agua que el Consorcio de Aguas de Tarragona, gestora del minitrasvase, suministra a diversas localidades de Tarragona. En aquellos momentos, diversos colectivos ecologistas –WISE, Ecologistes en Acció, etc.– solicitaron el cierre del proceso productivo de la planta antes de 2007, fecha en que Erkimia debe realizar la modificación del mismo.
Un vertedero de residuos industriales
La mayor parte de los residuos del embalse de Flix van a ir a parar al Racó de la Pubilla, un vertedero que dispone de autorización específica para recibir estos residuos industriales. En la reciente resolución de la Confederación Hidrográfica del Ebro [3] por la que se anuncia la información pública del “Proyecto Informativo de la eliminación de la contaminación química del embalse de Flix” y su estudio de impacto ambiental se establece la retirada de los sedimentos del río Ebro hasta este vertedero [4].
Los lodos contaminados, pero tratados, se almacenarán en el Racó. El depósito controlado se prevé para un volumen de residuos de 800.000 toneladas y se divide en celdas de 120 × 240 metros y 21 m de altura media. Así pues, el Racó de la Pubilla se consolidará como un vertedero de residuos industriales con un elevado contenido de metales pesados, organoclorados y elementos radiactivos, que puede poner en peligro la salud de los trabajadores que los manipulen.
Actuaciones de Ecologistes en Acció
Desde la aparición pública del estudio del CSIC, Ecologistes en Acció de Catalunya manifestó la necesidad de clausurar la producción de cloro mediante la técnica de células de mercurio. Ya con anterioridad, en 2001, nos habíamos manifestado en el mismo sentido tras la aparición de mercurio en el agua potable suministrada por el minitrasvase. En aquellos momentos se reclamó el análisis en continuo de la concentración de mercurio de las aguas del Ebro y la clausura del proceso productivo.
Todos los comunicados de prensa que hemos realizado dejaban claro que la producción de fosfato bicálcico a partir de la fosforita procedente de Marruecos era la responsable de la radiactividad detectada en los sedimentos de Flix. También, desde el primer momento apostamos por la retirada de los sedimentos del río. Desde luego, pensamos que los costes de la descontaminación debían recaer sobre la empresa que ha producido el problema pero, como puede comprobarse repasando el proyecto de descontaminación, hasta la cinta transportadora entre la zona a descontaminar y el Racó de la Pubilla va a ser sufragada con fondos públicos. Mientras tanto, la empresa seguirá produciendo cloro mediante la tecnología de las células de mercurio hasta 2007, aunque ya esté en vigor la Directiva Marco de Aguas de la UE.
Ecologistas en Acció denunció el incumplimiento de la Directiva EURATOM 96/29 y del Real decreto 783/2001 –que aprobó el Reglamento sobre protección sanitaria contra las radiaciones ionizantes– en relación a la afectación de los trabajadores que deberán manipular los sedimentos. Basándonos en la misma normativa hemos solicitado al Fiscal en Cap del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, en relación con la producción de fosfato bicálcico, que inicie una investigación para evitar cualquier riesgo para la salud de las personas por la adición de este producto a la cadena alimentaria –se está alimentando al ganado con pienso radiactivo–, que finalice inmediatamente este uso y que se estudie si es constitutivo de delito.
Ecologistes en Acció de Catalunya es uno de los grupos ecologistas que forma parte de la Comisión de seguimiento de los residuos tóxicos de Flix, pero como en otros órganos de participación promovidos por la Administración, las reuniones de esta comisión han servido, únicamente, para comunicar a sus miembros las decisiones acordadas el mismo día que aparecían en la prensa.
Pero lo que parece del todo incomprensible que una vez detectado el problema persista la contaminación por parte de la empresa, y que encima haya quedado exenta de cualquier responsabilidad, así como que los gobiernos autonómico y estatal se limiten a considerar esta situación como normal.
No sabemos que pasará en el momento en que se inicie el movimiento de sedimentos, ni como repercutirá sobre la población la acumulación de contaminantes a lo largo de los años. Hará falta un seguimiento de los trabajos que se efectúen, con el fin de fiscalizar la descontaminación y que se cumplan unos mínimos de seguridad laboral. Ecologistes en Acció intentará que la propia Comisión de Seguimiento sea la que asuma esta función y que la información fluya de forma transparente desde las administraciones a la ciudadanía.