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martes, 3 de diciembre de 2013

CONTAMINACIÓN LUMÍNICA: EL CÁNCER DEL CIELO


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Esta claro que necesitamos la luz por la noche para poder ver, en las calles, parques, etc? Pero? ¿hace falta “tirar” tanta luz hacia arriba? Se ha demostrado por activa y por pasiva que muchas de las farolas de este país lanzan demasiada luz hacia arriba, desperdiciando energía y la propia luz. Todo esto es lo que perdemos y tiramos al espacio. Esto es la llamada contaminación lumínica.

La ‘contaminación lumínica‘ puede definirse como la emisión de flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones, rangos espectrales u horarios innecesarios para la realización de las actividades previstas en la zona en la que se instalan las luces.
Un ineficiente y mal diseñado alumbrado exterior, la utilización de proyectores y cañones láser, la inexistente regulación del horario de apagado de iluminaciones publicitarias, monumentales u ornamentales, etc., generan este problema cada vez más extendido.
alumbrado
La contaminación lumínica tiene como manifestación más evidente el aumento del brillo del cielo nocturno, por reflexión y difusión de la luz artificial en los gases y en las partículas del aire, de forma que se altera su calidad y condiciones naturales hasta el punto de hacer desaparecer estrellas y demás objetos celestes.
Es indudable que el alumbrado exterior es un logro que hace posible desarrollar múltiples actividades en la noche, pero es imprescindible iluminar de forma adecuada, evitando la emisión de luz directa a la atmósfera y empleando la cantidad de luz estrictamente necesaria allí donde necesitamos ver. Toda luz enviada lateralmente, hacia arriba o hacia los espacios en donde no es necesaria no proporciona seguridad ni visibilidad y es un despilfarro de energía y dinero.
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Ejemplo de un lugar sano que obtuvo una iluminación deficiente
Sobre este grave problema, hasta el momento, existe escasa conciencia social, pese a que genera numerosas y perjudiciales consecuencias como son el aumento del gasto energético y económico, la intrusión lumínica, la inseguridad vial, el dificultar el tráfico aéreo y marítimo, el daño a los ecosistemas nocturnos y la degradación del cielo nocturno, patrimonio natural y cultural, con la consiguiente pérdida de percepción del Universo y los problemas causados a los observatorios astronómicas.
La Tierra contaminada
Estos perjuicios no se limitan al entorno del lugar donde se produce la contaminación -poblaciones, polígonos industriales, áreas comerciales, carreteras, etc.-, sino que la luz se difunde por la atmósfera y su efecto se deja sentir hasta centenares de kilómetros desde su origen.
Tierra de noche
Tierra de noche
¿Puedes encontrar en esta imagen tu país o ciudad favoritos? Sorprendentemente, las luces de las ciudades hacen que sea posible.
La iluminación artificial resalta las regiones más desarrolladas y pobladas de la superficie terrestre, incluyendo los litorales de Europa, la costa este de los Estados Unidos y Japón . Muchas grandes ciudades se encuentran cerca de ríos o del océano, para así favorecer la exportación e importación barata de bienes. Las áreas especialmente oscuras incluyen el centro de América del Sur, África, Asia y Australia .
La imagen es en realidad una composición de cientos de fotografías tomadas por los satélites DMSP . Si la quieres enalta resolución para descargar en tu escritorio o imprimirla la tienes aquí.
Algunas soluciones
Desde comienzos de los años 1980 existen diferentes movimientos organizados de gente preocupada por este problema y que promueven campañas de prevención de la contaminación lumínica. Es posible aplicar medidas que, manteniendo un correcto nivel de iluminación, llevarían a prevenir el problema de la contaminación lumínica como las siguientes:
  • a) Impedir que la luz se emita por encima de la horizontal y dirigirla sólo allí donde es necesaria. Emplear de forma generalizada luminarias apantalladas cuyo flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo.
  • b) Usar lámparas de espectro poco contaminante y gran eficiencia energética, preferentemente de vapor de sodio a baja presión (VSBP) o de vapor de sodio a alta presión (VSAP), con una potencia adecuada al uso.
  • c) Iluminar exclusivamente aquellas áreas que lo necesiten, de arriba hacia abajo y sin dejar que la luz escape fuera de estas zonas
  • d) Ajustar los niveles de iluminación en el suelo a los recomendados por organismos como el Instituto Astrofísico de Canarias o la Comisión Internacional de Iluminación.
  • e) Regular el apagado de iluminaciones ornamentales, monumentales y publicitarias.
  • f) Prohibir los cañones de luz o láser y cualquier proyector que envíe la luz hacia el cielo.
  • g) Reducir el consumo en horas de menor actividad, mediante el empleo de reductores de flujo en la red pública o el apagado selectivo de luminarias. Apagar totalmente las luminarias que no sean necesarias.
Hace bien poco, el 20 de abril de 2007 se promulgó la Declaración de la Palma por el derecho a observar las estrellas con el apoyo de la UNESCO.
En medios tan importantes como la televisión, el Instituto de Astrofísica de Canarias, que tanto ha luchado por un cielo sano en las islas Canarias, se han emitido anuncios, como este:
http://youtu.be/t4rfgAPZwVo



Anuncio “Hay otra forma de encender la noche”

Un vistazo a España
Para entender mejor el problema de la contaminación, en lugar de observar el mundo entero, nos centramos en España para asombrarse con el mapa lumínico nocturno que nos ofrece la península. En el siguiente mapase puede apreciar la densidad de luz, marcada en rojo las zonas más contaminadas y en negro las que apenan emiten luz.
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Mapa de españa (pulsar para ver más grande)
Como se puede apreciar la zona central de Madrid, la prácticamente toda la costa mediterránea están absorbidas por un manto de luz nocturno, que imposibilita la observación a los aficionados de la zona. El “hongo lumínico” de Madrid, el más intenso de España, se ve incluso desde 150 kilómetros de distancia de la capital, cuando la noche es oscura y limpia.
Todavía existen 3 grandes zonas todavía libres de contaminación:
Estas serían según el mapa las zonas más oscuras y alejadas de núcleos importantes urbanos, pero seguro que existen todavía otros recónditos lugares en España o en otros países donde observar.
En los foros de AstroRED existe una sección especial dedicada a que los usuarios envíen las zonas más oscuras y mejores de observación que conocen.
Esperamos haber concienciado un poco más sobre este fenómenos, que poco a poco va destruyendo algo con lo que han disfrutado todas las generaciones anteriores a la nuestra, y que, siguiente por este camino, probablemente seremos de las últimas en hacerlo.

CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

worldatlas
La contaminación lumínica se ha convertido en un problema a escala mundial que elimina de forma gradual la capacidad de observar la luz de las estrellas. Una nueva forma de despilfarro que acarrea impactos culturales, medioambientales e, incluso, energéticos, de consecuencias imprevisibles.
La lumínica se de fine como la introducción por parte de la actovidad humana de la luz artificial en el medio ambiente, directa o indirectamente. La contaminación que podemos evitar podríamos definirla como la emisión del flujo luminoso de fuentes artificiales nocturnas en intensidades, direcciones y/o rangos espectrales inadecuados e innecesarios para la función a la que está destinada, o también cuando nos referimos al empleo de iluminación en ámbitos no recomendables como observatorios astronómicos, espacios naturales y paisajes sensibles.
De entre todas las causas que afectan a la calidad del cielo nocturno, la contaminación lumínica es la que presenta mayores riesgos inmediatos y la que, sin embargo, puede ser mitigada con soluciones viables. Un sistema de iluminación irresponsable es el que practica la sobreluminación o uso excesivo e innecesario de la luz artificial, que provoca fenómenos como el deslumbramiento o el brillo artificial del cielo nocturno, dificultando la visión de la noche estrellada. La pérdida de nitidez del cielo nocturno causada por la contaminación atmosférica se amplifica por el efecto de la luz que irracionalmente se envía hacia el firmamento o hacia el horizonte.
Es necesario considerar el periodo de tiempo en que es realmente útil la iluminación artificial. Respetar las horas en las que se devuelve la oscuridad a la noche permite ahorrar energía, evitar emisiones, recuperar nuestro patrimonio, aumentar la calidad de vida y desarrollar nuevas capacidades para la ciencia y las expresiones culturales. Todos estos fenómenos tienen en común la pérdida de la capacidad de observar las estrellas, impactos innecesarios sobre la calidad de vida de los humanos, el deterioro de hábitats y la afección a multitud de especies. 

Iluminar o hacer ruido con la luz
Evitar el ruido en la iluminación exterior
Iluminar nuestros pueblos y ciudades en exceso no es un símbolo de desarrollo ni aumenta la seguridad, es simplemente un acto de ignorancia. El derroche de luz artificial provoca un consumo energético creciente, un coste económico no justificado y aumenta el nivel de emisiones que contribuyen al cambio climático.
Recuperar la visión del cielo estrellado
Una gran parte de la población de las ciudades no tienen actualmente la posibilidad de contemplar la Via Láctea. El avance de la contaminación lumínica y atmosférica está borrando las estrellas de nuestro firmamento, provocando el deterioro de un legado con profundas repercusiones culturales, científicas, medioambientales o estéticas.

La solución está al alcance de la mano 
Promover sistemas de iluminación inteligente
Bastaría con seguir tres principios al alcance de la mano. Primero, iluminar lo que necesite ser iluminado. Segundo, hacer uso de la iluminación exterior cuando haga falta. Por último usar luminarias que eviten totalmente el flujo de luz hacia el horizonte o hacia el cielo. Es absurdo enviar luz a las estrellas derrochando energía.
Hacia una nueva cultura de la iluminación 
La limitación de la contaminación lumínica y la recuperación de la calidad del cielo nocturno debe formar parte de la nueva cultura de las ciudades sostenibles y comprometidas con el cambio climático.
Nuevas ventanas a la tecnología de la iluminación
Existen actualmente tecnologías ecoeficientes que permiten limitar la contaminación lumínica: luminarias, sensores, reguladores de flujo y tiempo, detectores de presencia o nuevas generaciones de lámparas. Es posible usar lámparas más eficientes y que no emitan en longitudes onda nocivas para el medio ambiente, evitando el uso de la luz blanca, incluidos los LEDs blancos.